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Cicatrices Marcadas

Cicatrices Marcadas

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WpMetadataNoticeLast published Tue, Mar 8, 2016
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Non-Fiction
21 de octubre, llegué del instituto y tenía que ir al hospital, porque a mi madre la habían hecho una prueba que nadie de la familia le dio importancia, ya que nos dijeron que la operación solo era recoger una muestra de la vesícula. A mi madre la operaron por la mañana y esa misma tarde se suponía que ya se iba a recuperar, pero lo peor fue la llamada que recibimos a las tres de la tarde, era del hospital, nos dijeron que fuéramos al hospital, tenían que intervenir de urgencia a mi madre... Se desangraba por el ano, ya que en la operación cortaron más de lo debido. Cuando estábamos en la sala de espera llego mi abuela y mi tía, nadie creía que lo peor estaba por llegar... Solo recuerdo que baje un momento y cuando subí solo vi la cara de mi abuela y de mi padre empapada de lágrimas, en ese momento me esperaba la peor noticia... Mi abuela me contó que estaba teniendo una hemorragia muy fuerte y no sabían de donde venia, si no la encontraban podía desangrarse.
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Mi nombre es Lea García y tengo 15 años. Mi vida no es que sea muy ejemplar, digamos que tuve una infancia algo complicada. Mi padre era un alcohólico que se entretenía pegando a su mujer y sus dos hijos. Y claro, ni mi madre ni mi hermano ni yo, dijimos absolutamente nada. Patético. Pero fue uno de los mayores traumas que jamás tuve. Cuando cumplí los nueve mi madre me compró una bolsa de ositos de gominola, ahora para mi eso no es mucho, pero anteriormente no solía tener esos caprichos. Mi hermano, el cual tenía un año más que yo, se tragó uno y tristemente se ahogó con él. Otro trauma más con las gominolas. Después de eso mi madre se pasó los días deprimida y mi padre nos abandonó diciendo que sin un hombre como hijo, no quería tener relación alguna con nosotras. Recuerdo lo mal que lo pasó mi madre, cada lágrima que derramaba y cada sollozo que soltaba por las noches. Al pasar al instituto, comencé a conocer gente diferente, gente con los que realmente encajaba. Gente que se pasaba el día haciendo pellas y ahogando sus problemas en alcohol o drogas. Gente cuya mayor afición era pasarse el día fumando, robando, insultando o, en casos extremos, incluso matando. Por supuesto, no tenía buenos rendimientos académicos y en poco más de dos meses terminaba expulsada de algún centro, ya que no sabían ni lo que hacer conmigo. Esa es mi vida, una parte resumida de ella realmente, y una vez más, vuelvo a empezar otra desde cero. En un lugar distinto.

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