
Bajo de mi transporte y camino hacia las instalaciones del metro. Los veo a todos con gruesas capas de tela colgadas en sus cuerpos, mochilas y bolsas con lo indispensable para laborar un día más. Tiritantes por el descontrolado clima de Marzo; yo llevo la disposición de observar y consumir gente con la mente para procesarla y convertirla en letras. Y ahí van todos, caminando unos delante de otros sin voltear a verse. Recordándome aquellos días en los que ttrabajé para un matadero de burros y caballos, tristemente siendo otro de ellos.Todos los derechos reservados
1 parte