
No recuerda su nombre. No tiene un presente estable, ni un futuro seguro. Pero si reconoce un pasado lleno de dolor y cicatrices, capaz de ser vengado a la primer oportunidad que tenga. Reconoce que el amor puede ser la única fuente de vida. Que la fe y las esperanzas son lo último que se pierden. Y que su color de piel puede ser aceptado en un mundo racista y falto de valores, justicia, verdad e importancia.Todos os Direitos Reservados