Siempre pensé en cambiar de vida, en ser diferente, en vivir esa historia que sé que al igual que yo, todos imaginamos antes de ir a dormir, esa vida perfecta, esa ciudad perfecta, ese alguien perfecto, esa familia perfecta, pero entonces me quedo dormida, pasan las horas y despierto al día siguiente con mi cabello desordenado, mi cara hinchada y las marcas de las sabanas en mis antebrazos. No recuerdo que pensé antes de quedarme dormida. Estoy en mi típica habitación de adolescente, en un día más de ser Rous Russell.
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