Ayúdame, por favor, sácame de este infierno ~No pude evitar que una lágrima recorriese mi cara hasta llegar a mis labios, y pude sentir su sabor salado~.
Ja, ahora hablo solo, ¿a que llegaré? ~Se dibujó una sonrisa en mi rostro~.
Recibí un dolor punzante en la cabeza, y volví a entrar en razón.
La soledad me afecta considerablemente, al parecer ~Dije, esta vez, con cordura~.
Aunque no estoy solo, no completamente
Pero, ¿que más da? Ella morirá igualmente, para bien o para mal.
No quiero admitirlo, pero no quiero que muera... Siendo mas realistas... ¿A quién le importa lo que quiero?
A nadie, no desde aquel día.
All Rights Reserved