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Amor Imposible (Amor no correspondido)

Amor Imposible (Amor no correspondido)

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WpMetadataNoticeLast published Wed, Feb 7, 2024
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Fiction
Romance
El amor es... -Un sentimiento, que puedes sentir pero no ver- ¡no! chico, el amor no es nada de lo que piensas. No existe el mundo color rosa, nada de felicidad, alegría y tristeza por amor. Nunca me había dado el tiempo para definir la palabra "amor", antes lo tomaba como una frase que cualquier niño estúpido creyente de la fantasía, podría definir como; emocionante. Lo cual es mentira, luego dela tormenta no viene la paz. Depender emocionalmente de alguien hace que obtengamos lo peor de nosotros, aunque sea una expresión personal. Ver los ojos de la persona que tengo delante me hace sentir algo dentro del pecho, una parte de mi corazón quiere gritarle. Decirle todo lo que siente, pero mi cerebro actúa primero *No seas estúpido como aquellos niños de 8 años, una vez que expresas emociones dejas que esa persona tome control sobre tus emociones, sobre tu vida* pero, ¿qué puede ser peor?, expresar emociones en persona o a través de letras, una carta tiene el poder no solo de exponer sentimiento, sino también de miles y miles de detalles que unas palabras no dicen.
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Cuando el mundo se detuvo, fue como si el tiempo también olvidara moverse. Las calles quedaron mudas, los calendarios dejaron de importar, y la rutina, esa vieja y ruidosa compañera, fue reemplazada por un silencio espeso. No sabíamos si llorar por el caos o agradecer por la pausa. Fue entonces cuando muchas vidas colapsaron... y otras, inesperadamente, comenzaron. Ahí, entre días idénticos y noches insomnes, nacieron espacios nuevos. Espacios para mirar hacia dentro, para descubrir lo que no habíamos tenido tiempo de sentir. Algunos encontraron refugio en libros, otros en la cocina, otros en conversaciones que jamás habrían sucedido si el mundo no se hubiera derrumbado. Fue así como se conocieron X e Y, lanzando fichas sobre un tablero virtual, intentando distraer al destino... sin saber que ya estaban siendo jugados por él. Uno de ellos ostentaba el título de presidente -no de una nación, sino de sus propias convicciones. Firme, exigente, de ideas estructuradas como discursos bien escritos. El otro, en cambio, parecía improvisar la vida como si fuera una melodía en constante cambio, con la risa a flor de piel y el alma encendida por el arte. El tablero de parchís fue la excusa. Lo demás... simplemente pasó. Una mirada imaginada, una frase cruzada, una canción compartida que decía más de lo que el corazón podía soportar en voz alta. Y sin darse cuenta, el encierro no los apartó del mundo. Los encerró juntos, en otro mundo más íntimo. Más honesto. Más peligroso. Porque no siempre lo que está bien es lo que se siente bien. Porque las emociones, cuando no caben en la razón, buscan salir por otras grietas: los gestos, las risas, los silencios, los recuerdos. Esta no es una historia común. No lleva etiquetas ni necesita pronombres definidos. Es la historia de una conexión que nació del caos, que creció entre dilemas, y que aún hoy arde -como un susurro que no se olvida- en la memoria de quienes se atrevieron a jugar.

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