No Te Fíes De Las Sonrisas.

No Te Fíes De Las Sonrisas.

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WpMetadataNoticeLast published Fri, Aug 5, 2016
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Non-Fiction
Sonreía. Siempre sonreía. Incluso cuándo sentía que le sangrada el corazón. Incluso cuándo escuchaba esos gritos de su alma.Incluso cuando escuchaba canciones tristes.Siempre.Ella siempre sonreía. Ocultaba su tristeza tras esa sonrisa.Tras esos bonitos labios pintados de rosa.Tras esos tristes ojos verdes . Lloraba encerrada en su habitación.Encerrada entre cuatro paredes.Lloraba mientras se mirab a al espejo.Lloraba.Pero sin sollozos.Tan sólo dejaba que las lágrimas brotasen y corriesen por sus mejillas.Tan solo dejaba que sus ojos se tiñeran de rojo. Sólo era feliz entre sus brazos.Entre los brazos de aquella persona que le había hecho reír después de tantos meses .Él. Tan sólo él podía hacer de su vida algo con más sentido.Que esos tristes días grises,cambiasen al sentirle cerca. Sus tristes ojos cambiaban al cruzarse con su mirada .Solo él le daba sentido a su vida.Mejor amigo.Solo el había conseguido cambiar sus falsas sonrisas en algo con un verdadero sentido.
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🦋 Índice: El día parecía un reflejo de mi alma, un cielo gris y denso que pesaba sobre mí. Me iba sin expectativas, sin esperanza alguna de verlo, convencida de que nuestros caminos nunca volverían a cruzarse. Pero justo cuando el destino parecía sellado, lo vi. Estaba allí, de pie al otro lado de la calle, y cuando nuestras miradas se encontraron, me sonrió. Esa sonrisa, tan familiar y cálida, desarmó cualquier emoción que pudiera haber sentido hasta ese momento. Era como si, en ese instante, el mundo dejara de girar y el peso de los recuerdos se liberará en un suspiro. Lo extrañaba, aunque no lo admitiera, y ver su rostro trajo consigo una marea de memorias, de momentos que pensé haber dejado atrás. Mientras caminaba hacia mí, mi corazón latía con una mezcla de anhelo y dolor. Me pregunté si él también estaba feliz de verme, si en su sonrisa había un rastro de los sentimientos que alguna vez compartimos. Pero a medida que se acercaba, la realidad me golpeaba con fuerza. Cada paso suyo parecía resquebrajar algo en mi interior, haciéndome recordar por qué había decidido irme. Mi rostro seguía inmutable, atrapada entre la rabia, la frustración y una tristeza profunda. No podía dejar que viera lo que en verdad sentía. Y entonces, el semáforo cambió a rojo, y él cruzó la calle corriendo, acortando la distancia que nos separaba. Sin previo aviso, me envolvió en un abrazo. Pero algo en mí había cambiado. La calidez que una vez sentí por él se había transformado en una tristeza insondable. No lo entendía en ese momento, pero el cariño que alguna vez fue puro y profundo, ahora era solo un eco de lo que había sido. ¿Estaba realmente aquí para despedirme de él? La pregunta se quedaba suspendida en el aire, sin respuesta. Lo único que sabía con certeza era que aquel día, un ciclo estaba llegando a su fin. 21 y 24 8 de septiembre Un fin...

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