¿O tendré una noche tranquila o llena de aventuras íntimas con mi jefe de trabajo?Todas las mañanas es muy molesto; no se notan sus sentimientos en su rostro. A veces pienso que su mirada oculta un mundo de emociones reprimidas, un océano de deseos que solo espera ser liberado. Mientras la ciudad se sumerge en la penumbra, el sonido del viento acaricia las ventanas de mi oficina. La luz tenue de la lámpara crea un ambiente acogedor, y en el aire se siente una tensión palpable, como si la noche misma estuviera expectante. Mi corazón late con fuerza al recordar las breves miradas que hemos compartido, esos momentos en los que nuestras manos se rozan accidentalmente al pasarle un documento o cuando él me ofrece una taza de café, dejando escapar una sonrisa que, aunque fugaz, me deja sin aliento.
More details