
Estaba dormida. Sentía su respiración. Lenta y cansada. Escuchaba su corazón agitado. Cuando desperté, lo primero que hice, fue verle su hermoso rostro por la mañana. Estaba hecho un desastre. Pero aún así, seguía siendo perfecto. Opté por levantarme, así que me separe de él con cuidado, no quería despertarlo. Cuando ya me iba a cambiar, se despertó. -Buenos días princesa-dijo- -Hola cariño-dije- -¿Te gustaría bañarte conmigo?-dijo y de pronto su cara enrojeció- -No-dije- está loco -pensé- -Por favor cariño, solo es un baño -dijo haciendo pucheros- Dios como decirle que no a este hombre -pensé- Fue a calentar el baño con una sonrisa victoriosa. Puse los ojos en blanco. Me senté y estuve analizando lo que había pasado aquella noche. Fue hermoso y excitante. Me entregue a el. Le entregué mi virginidad. Y me sentía bien con ello. Nos metimos a bañar, no pasó nada, por dentro estaba muriendo de Pena. Cuando salimos, inmediatamente nos cambiamos para ir a la escuela. Íbamos salieron de la casa cuando dijo. -Eres hermosa.All Rights Reserved
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