
Estaba encerrada, pero me sentía libre, tan libre que podía sentir el frío que recorría mi cuerpo. Y dentro de aquel almario me pregunte, quien te diría de mi muerte. Mis amigas te odian, no creo que te hablen. Después de un rato encerrada, comprendí que no habia dejado nada para que me recordaran, y en ese instante me sentí mas estupida aun. Aquel bote de pastillas me habían echo efecto, entonces caí, me caí y no recuerdo nada mas.Seluruh Hak Cipta Dilindungi Undang-Undang