
Como inicio de cuento no escrito o epopeya de una hazaña jamás hecha la chica sujetó sus cabellos con ambas manos, tentada a azotar su cara contra el teclado y arrancar su cabello uno por uno de desesperación. No había cabida a la resignación. Sentía cómo sus musas se reían de ella tras su oreja y le susurraran los adjetivos más peyorativos, cada uno más acertado que el anterior. No sabía si realmente valía la pena su lucha contra la falta de inspiración, la rabia o la oligofrenia que la carcomía cada vez más rápido. Cansada de remarcar su estupidez decidió escribir el punto final.All Rights Reserved