Y Shinya supo, que nunca había dejado de amar a Guren, aún siendo consciente que Kureto nunca lo dejaría ir...
Pero decidió ser feliz, esta vez, al lado del hombre que amaba...
Guren... había llegado a salvarlo
... giró su vista al frente... en su mente se repetía que todo tenía una causa, que todo valía la pena... no creía en el destino, simplemente aceptó que en su vida no había cabida para el amor y la felicidad, al igual para el rubio, se enfocaría en su trabajo, cumplir con su deber y no faltarle a su pareja...