Cuando estas al borde borde del abismo,
aparece alguien
que es capaz de sujetarte.
Y,
aparece de tal forma,
que todos tus pedazos rotos,
se vuelven compactos.
Como dice un dicho mío: no llegas a conocer muy bien a una persona hasta que os encontrais en una situación de vida o muerte, ahí es donde cada uno enseña su verdadera máscara.