Suspire resignada. No, no podía dejarlo ir. No quiero, no puedo, lo necesito. ¿Y si no lo vuelvo a ver? ¿Y si no lo encuentro? Esa si sería una muerte para mi. Una dura, fría y horripilante muerte para mi.
-Por favor.- debía ser fuerte esto es por nuestro bien.-Cuidate. No me olvides.- un nudo en mi garganta se hizo presente.-Yo podré cuidarlas, pero...- mi voz se quebró.
-Mi amor.- elevo su mano hasta mi rostro y acarició mi mejilla con su pulgar dulcemente.-¿Crees que puedo olvidar al amor de mi vida? A la persona que me hizo feliz, a la persona que amo, a la persona por lo cual daría la vida ¿Crees que siquiera pueda dejar de pensar en ti?
Mis ojos ya estaban sumamente cristalizados. Él me sonrió tristemente y saco la pistola de su estuche. Se acercó lentamente hasta mi y depósito un suave, tierno y cálido beso en mi frente.
-Adios, mi amor.- fueron sus últimas palabras antes de irse corriendo por el largo e inmenso pasillo.
-Adios, Carl...
All Rights Reserved