Recuerdos de un Callejón...

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Apr 16, 2016
Era una fría noche de noviembre, transcurría el año 1938 en la cuidad de Nueva York, la espesa bruma dificultaba la visión. El Ex-Policía James Parker se encontraba herido, tumbado en el suelo de un oscuro callejón, su única compañía, la helada pero incesante luz de la luna que alumbraba una cuidad atemorizada por el crimen. Me desperté en las penumbras de un mugriento callejón. Alcé la mirada, divise una silueta que me estaba desatando, con desesperación y deseo, mi zapato izquierdo. En cuanto pude reaccionar lo ataque, pero... el golpe no llego a destino...ya que otro pandillero me acababa de golpear con algo de vidrio, sangre roja como el infierno caía lenta y espesamente sobre mi cuello mientras yo iba cediendo al desmayo. Luego...todo fue oscuridad.
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Bajo el parpadeo festivo de las luces festivas del muelle de Santa Mónica, una sombra helada comenzaba a extenderse, llevando consigo una extraña languidez que se apoderaba de las multitudes como un susurro gélido. Sentías primero un cosquilleo antinatural en la espalda, una caricia fría que ascendía, robando el calor como un parásito invisible. No era el frío familiar, sino la presencia espectral de algo más allá, un anticipo de la ausencia total. Rostros con miradas vacías vagaban entre la multitud, marionetas de una voluntad helada que se propagaba silenciosamente. Los rumores de vuelos cancelados eran solo el eco distante de un mundo que comenzaba a desmoronarse bajo esta invasión gélida. En la opulencia cercana, una celebración se convertía en la antesala de una pesadilla, donde pactos oscuros y miradas fijas presagiaban un horror que rompería la cordura. Tras una puerta cerrada, golpes sordos resonaban, el latido de algo antinatural despertando. El pánico estallaba, gritos ahogados en el aliento helado de la muerte. Y en medio del caos, un abrazo que prometía seguridad se sentía frío como una tumba, sellando un destino donde el sol cálido era solo un recuerdo lejano, devorado por la sombra que lo consumía todo.

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