
Nos encontrábamos cada cual en una esquina sin palabras estábamos desatados de todo pecado era nuestro momento de libertad, con el simple suceso de nuestras sonrisas chocando compartiendo la alegría, timidez, vergüenza y miles de sentimientos uno tras otro. Pasamos de ser frío a ser un fuego que resplandecía un fuego que no pudo contenerse terminamos quemados de amor satisfechos por fín desechando a toda personalidad y todo pensamiento ajeno. Así liberándonos de cuerpo y alma desafiando toda ley, "susurrandonos las infinidades de escenas en las cuales pudimos terminar creo que de todas esa fue la mejor".All Rights Reserved
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