Y si el silencio es extenso, las manos ligeras y los cuchillos punte agudos.
Dará creció sola en una horfanato sombrío y dirigido por monjas, mujeres estrictas y desafiantes, frías y negadas a la clemencia y el amor. Donde los sombríos corredores fuero su guarida, las sombras su maestras y las voces sus únicas compañías.
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