Mi hermana siempre había sido olvidadiza, y siempre había estado yo para ayudarla a recordar sus cosas, pues la conocía demasiado bien y siempre le prestaba atención suficiente. Pero nunca creí que una de sus cosas olvidadas me llevaría a conocer a su jefe amargado y que este mismo se iba a fijar en mí de inmediato y nunca me querría dejar escapar de sus garras.
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