
Me senté en el piso tras el piano mientras le escuchaba cantar. Movía las manos como si el piano fuera parte de él, algo que no necesitaba práctica, algo con lo que nació. Tal vez esa era su forma de ver el mundo. Las lágrimas bajaban por mi rostro mientras le oía cantar acompañando la suave melodía de aquel armonioso instrumento.Todos los derechos reservados