
Quizá lo mejor sería cantarte una canción, acompañada de cuerdas y coros, que te diga entre notas que te quiero, que cada suspiro y cada susurro que guardé este tiempo se conviertan en palabras bonitas, probablemente me falte el aire, de tanto que dije tu nombre al viento. Aunque podría parame frente a ti y mirarte a los ojos, porque no hay mayor prueba de sinceridad de sentimientos que una mirada, tomarte de la mano y decirte sin palabras que te extraño cuando no hablamos. No es una carta de amor. Es una carta a mi globo rojo.Todos los derechos reservados
1 parte