Porque nos gusta tanto hablar de amor? Y leer sobre amor.
El amor es gran parte de nuestras vidas, esto es cierto. Pero, porque las relaciones? Porque hay tantisimas historias de amor y no historias familiares, de amigos, de la escuela...
Quizá porque el amor es algo inexplicable, algo metafísico y difícil de definir. Algo que puede sacar desde lo mejor hasta lo peor de alguien. Algo que otorga a una sola persona todo tu yo, todo tu estado de ánimo y prácticamente toda tu vida. El amor es algo diferente a cualquier sentimiento, o el amor es todos los sentimientos encontrados. El amor es querer, y querer? Qué es?
Hay tantas maneras de querer... Otro concepto difícil. Nos movemos en un mar de conceptos difíciles y justamente estos son los que nos dan vida y al mismo tiempo nos matan.
No sé de qué voy a hablar en esta historia, aunque no me estrañaría que hablara de amor.
Vivir a medias basados en el conformismo muchas veces eso no es vivir, perdemos los días con la esperanza de que estamos haciendo lo correcto y que para los ojos de las personas es aceptable... pero nos estamos olvidando de lo más importante del vivir: Saberse libres.
Tenía apenas diecisiete años cuando mi vida se transformó para siempre, sin darme cuenta fui perdiendo lo que más me importaba con el pasar de los años, todo cambió... yo cambié. Ahora simplemente no me reconozco, veo mis manos, mi cuerpo, toco mi rostro, mi cabello y parecen ser los de alguien más; y es que cuando entregas todo por amor simplemente te quedas vacía y marchita por dentro. Me enamoré de él sin siquiera sospechar de lo que se avecinaba, tan ingenua como siempre.
Ahora los días han dejado de significar, se han vuelto eternos, las horas insufribles, los minutos un tormento y los segundos mi propio infierno... He tenido de sobra para pensar en mi vida, mi patética vida. He tropezado y me he levantado... vuelvo a caer y con cada tropiezo me vuelvo más débil... hay días en los que dejo que mi mundo se venga abajo y la soledad, mi fiel compañera, tome posesión de mi cuerpo, dejándome embriagar por sus palabras y dejando que fluya en mi interior.
Dicen que el tiempo puede sanar las heridas. Pero lo que no nos dicen, es que las cicatrices siempre nos recordarán el pasado, que la sensibilidad esquiva el razonamiento y éste, a su vez, desgasta la entereza... Dicen que de todo se aprende, pero cuanto daría por qué no siempre las lecciones fueran tan dolorosas.
Nota: este libro es totalmente mio, producto de mis días felices y tristes.