El día que Saturno perdió a su Luna.
Es asombroso cómo se puede amar y extrañar al mismo tiempo. A pesar de ser yo el planeta rey, grande y con anillos brillantes, me he enamorado de un ser que apenas y llega a la mitad de mi pecho.
me fascina una de mis doscientas cincuenta lunas, pero, lo que la hacia única entre todas ellas era su manera de amar, de llorar, de reír, incluso de herir.
después de que ella se fue, escribí en mi diario, le suplique que regresara, que no me abandonara, y aún espero su respuesta...