El pestilente olor a oxido y muerto invade las calles y penetra entre los muros y escombros de las casas destruidas. La oscuridad nubla el brillo de la luna y esparce vísceras por doquier. La humedad se cuela entre los muertos y vivos, ahogándolos en más devastación. Gritos desgarran mis oídos hasta hacer estallar mis tímpanos. El fuego llega y reclama las ultimas victimas en un voraz y atronador rugido.
Es un festival, una aventura, una odisea en el océano espacial, un infierno
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