- Mami, cuéntame una historia -.- ¿Qué clase de historia? -.- Una real -.- Muy bien, te contaré una de la cual tengo certeza de que es completamente real... Hace billones de años, mucho antes de la existencia de los seres humanos, una lluvia de meteoritos llenó el cielo, cuatro de ellos impactaron en Kiraade, la Tierra, formando cuatro elementos, Teharis -agua, Ideanee -tierra, Fehyzer -fuego, y Kardehe -aire. Pero, esos meteoritos al impactar con la Tierra se dividieron en dos, creando otros cuatro elementos, Rerkayn -rayo, Playnze -fauna, Luwynee -luz, Zhyredom -hielo. De cada elemento nació un dueño, un Elpharom, de esta forma Kiraade se convirtió en un gran reino, de éste nacieron más seres, incapaces de controlar los elementos, pero si más inteligentes que los animales, estos seres inteligentes fueron llamados Kiraadenses y se convirtieron en súbditos de los ocho reyes. Pero Rerkayn quería más, no quería tener que compartir Kiraade con sus ocho hermanos, envenenó la mente de tres de sus hermanos y estos se unieron a él.
En la guerra de los Elpharom murieron todos los kiraadenses y con ellos los propios Elpharom. Pero, cada uno dejo su alma en una piedra, de esa forma podrían reencarnar cuando estuvieran completamente regenerados. Ese momento ha llegado, sus almas reencarnaron en ocho jóvenes que, sin saberlo, son dueños del destino de el lugar al que llamamos Tierra.
Cada mil años, el equilibrio del universo depende de una guerra entre la luz y las tinieblas.
Hace 28 años, ocho niños renacieron con la conciencia y el poder de los Dioses Elementales: Fuego, Aire, Agua, Tierra, Luz, Oscuridad, Hielo y Electricidad. Saben quiénes son. Saben lo que pueden hacer. Pero durante casi tres décadas, eligieron vivir en silencio, ocultos entre los humanos, esperando el momento inevitable.
Ese momento ha llegado.
Cuando las señales del despertar del Dios de las Tinieblas comienzan a manifestarse, los elementales deben abandonar sus vidas ordinarias para enfrentar el destino que comparten. Entre alianzas, enfrentamientos y revelaciones, cada uno de ellos se verá arrastrado a una guerra ancestral que definirá el destino de todos los mundos.
El tiempo de la paz ha terminado.
Y no todos están dispuestos a luchar del mismo lado.