Era bajita, escuálida. Como si el mundo me hubiera ido desgastando poco a poco hasta dejarme en lo mínimo. Tenía el cabello color chocolate, o así lo recuerdo ... Mis ojos... negros. Tan negros como la noche más cerrada. Vacíos, decían aquellos que lo miraban. Pero si te atrevías a mirarlos bien, si no apartabas la vista como todos los demás, podías notar algo más. Un grito mudo. Una súplica escondida: "abrázame, aunque sea una vez y dime que todo se arreglará" aunque fuese una mentira . Mi piel era pálida. Un lienzo frío donde se marcaban cicatrices viejas, como si mi cuerpo fuera una historia escrita a la fuerza.Arañazos, quemaduras, pequeños surcos que nadie quiso ver. Ni preguntar. Nunca me sentí humana del todo. No porque no lo fuera... sino porque me enseñaron a creer que no merecía serlo. No recuerdo mi verdadero nombre. Me han llamado muchas cosas. Pero al final, solo soy esto: Una chica que fue creada para algo que nunca pidió. Una herida andante. Una prueba. Un error. Y si estás leyendo esto... aún estás a tiempo de darte la vuelta.
More details