¿Cuántos de nosotros hemos soñado con un amor de cuento que nos regalara rosas? Con su delicado perfume y su delicioso tacto. ¿O más bien era al revés?
Ella era alta. Esbelta, como el trigo maduro que no deja derrumbarse. Sin embargo, ya la habían derrumbado tiempo antes. Porque no tenía motivos para seguir, y esa es la mayor pérdida en una persona. Puedes perder seres queridos, posesiones, pero, ¿qué pasa cuando te pierdes a ti misma?
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