Al borde de la extincion y perseguidos constantemente el ultimo clan del imperio vampirico sobrevive en una isla alejada de El Continente, de donde fueron expulsados a la llegada de los Dadais. La decadencia asola a los ultimos miembros de la especie: hambre, la amenaza de sus enemigos que uan los persiguen, un emperador ausente, la fragmentacion del poder . Cuatro son los senescales, reducidos a vulgares siervos de la emperatriz consorte, salvo una de ellos que quizas sea la salida a un inminente exterminio.
Después del alba... viene el juicio.
Tras destruir el Trono del Vacío y liberar al mundo del dominio de la Corte, Ariadna Noctis emerge como la heredera de un linaje reconstruido. Pero la victoria tiene un precio: el equilibrio entre los mundos se ha roto, y antiguas criaturas -más viejas que los vampiros- despiertan bajo la tierra y el mar, atraídas por la ruptura del sello ancestral.
Ariadna lucha por consolidar su liderazgo mientras la llama entre ella y Leonard se vuelve más intensa... y más peligrosa. Pero cuando una serie de lunas comienzan a desquebrajarse en el cielo, señales olvidadas de un ciclo apocalíptico, el grupo se ve obligado a viajar a regiones prohibidas, donde las reglas del tiempo y la sangre cambian.
Y no todos regresarán.
Mientras nuevas alianzas se forjan con razas antiguas -los Aletheians, los Guardianes Onyx, y los Portadores de la Llama de Medianoche-, Ariadna descubrirá que su papel como llave aún no ha terminado...
Porque lo que liberó no fue solo a los vampiros.
Fue al juicio final de la Sangre Original.
Lunas rotas. Corazones partidos.
Y un nuevo enemigo que no desea el poder... sino el olvido absoluto.
¿Hasta dónde se puede luchar... sin perderse a uno mismo?