La sábana roja

La sábana roja

  • WpView
    LECTURAS 16
  • WpVote
    Votos 0
  • WpPart
    Partes 1
WpMetadataReadContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación vie, jun 3, 2016
Se trataba de una casa pequeña a un lado de la carretera. Lucía antigua, aunque la chica no podía decir a qué época pertenecía. Es cierto que había un olor extraño y definitivamente no placentero, pero resultó ser algo adictivo. María no tardó en acostumbrarse, y tras echar un vistazo a las zonas en que tendría que poner más atención en la casa, se dirigió a la cocina donde se guardaban los utensilios de limpieza. Consiguió el jabón, los coletos, esponjas y demás convenientemente reunidos en una canasta de plástico, junto a dos pares de guantes, unos negros y otros amarillos. Los colocó en el estante, ya que tenía su propio par. Decidió empezar con el piso de arriba, pues lucía limpio y serviría para comenzar la mañana. Además tendría hasta la noche de ese mismo día para acabar sus labores de limpieza, así que el orden no importaría. Al subir las escaleras notó que todas las habitaciones estaban cerradas. Todas menos una. Lo que parecía ser el dormitorio de su contratista tenía un as
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • Instituto para Sumisas ©️🔞
  • Te Reto a Conocerme
  • Ahora se dice miau (countryhumans x tu)
  • El arte del mar (+18)
  • Una Dυcнa Dιverтιda - omar y tu terminada (+17)
  • Desde Que Te Conoci

-Con esta ya es la décima chica secuestrada en la ciudad -comentó Diego. -¿Qué harán con ellas? Digo, tantas mujeres... -dijo Dalia, inquieta. -Lo único que yo sé es que... qué bueno que soy macho -respondió alguien con una sonrisa burlona. Sonreí ante aquel comentario. -¿Y tú, Lari? ¿Qué opinas? -¿Yo...? -Sí, tú. ¿Estás muy despistada? ¿En qué piensas? -En nada... Bueno, ¿irán a la fiesta de hoy? -No sé, la verdad dudo que me dejen. Y menos si voy sola -contestó Karen. -Yo iré un rato -dijo Diego-. Sólo para acompañar a Larissa. -¿A mí? Yo no necesito que me acompañes. -aun así lo haré. Y ya, hay que irnos a clases o nos van a castigar. 12:30 p.m. -¡Lari, ya son pasadas las doce! ¿No crees que es hora de irnos? -gritó Diego para que lo escuchara entre la música. -¡No, aún es muy temprano! -respondí sin dejar de bailar. Yo seguía moviéndome al ritmo de la música. -¡Bueno, como quieras! ¡Yo ya me voy, nos vemos en la escuela! -me gritó, alejándose hasta perderse entre la multitud. 3:33 a.m. Salí del club caminando sin tacones y, admitámoslo, un poco embriagada. Caminaba por las calles, ya que mi casa no quedaba tan lejos del club y la madrugada estaba agradable. -Mariana, cuenta uno... Mariana, cuenta uno... -empecé a cantar sin sentido. Fue entonces cuando una camioneta negra se detuvo bruscamente frente a mí. Me quedé paralizada; mis piernas no respondían. De la camioneta salieron dos hombres vestidos completamente de negro, con máscaras extrañas. Intenté gritar, pero uno de ellos tapó mi boca y cubrió mi nariz con un trapo blanco húmedo. El otro me tomó por las piernas mientras yo pataleaba con fuerza. introspectivo -¡Carajo, tómala bien! -gruñó el que me sujetaba. Seguía luchando cuando un tercer hombre bajó de la camioneta Eso fue lo último que vi antes de sentir la inyección en el cuello. Después... oscuridad.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido