A veces las palabras te dañan mas que las acciones. De vez en cuando a tu mente llegan pensamientos suicidas. Es normal, ¿no? Todos tenemos problemas, quizá suelen ser los mas pequeños, sin embargo, nadie tiene derecho a juzgar, ¿Por qué no? Porque cada persona aguanta diferente el dolor, algunos toman las salidas equivocadas, otros se lo toman a la ligera el estar deprimido. Y por otro lado esta la gente como yo, esa que se lo guarda todo, esa que se esconde a través de unos auriculares y libros, esa que no puede sostener la mirada, esa que miente sobre su estado de ánimo, esa que puede tener el problema mas grande y prefiere que se solucione solo, o que tarda mucho tiempo en confiar en alguien, esa que tiene un talento, sufrir en silencio.
Si, así ha sido mi vida durante años.
Una persona como yo, con todos sus sueños fracasados, todas sus metas en el olvido, todas sus amistades rotas, su cuerpo llenos de cicatrices, ¿Seguirá con vida por mucho tiempo?
Dicen que la vida nos coloca justo a la persona menos imaginada que resulta ser la indicada en el momento menos imaginado, para darte cuenta de lo que en realidad buscabas no era nada de lo que esperabas...