Lazos de Fuego (Aemond Targaryen)
Una luz cegadora descendió del cielo nocturno como un rayo divino de esperanza para muchos y de miseria para otros.
Los dragones de cada rincón de Poniente se reunieron entorno a él, esperando la llegada de su salvación. Porque los dragones son sabios y reconocen lo divino de lo impuro.
Sus actos son ley y dignos de alabanza, nadie rebate la decisión de un dragón y sus elecciones son respetadas por todo hombre.
Para ellos, su elección divina era Susanne Bennet y ella sería su salvación.
Un gran encargo, un gran trabajo para una joven la cual también necesita ser salvada. ¿Quién diría que su elección divina sería el tipo de hombre que debía destruir? ¿Quién diría que llegaría a amarlo con locura? ¿Quién diría que estaría dispuesta a morir por él? Pero sobre todo ¿Quién diría que llegarían a atarse mutuamente mediante lazos de fuego?
Los dioses son caprichosos y muchas veces sus actos no son tan benevolentes como deberían. Susanne sabía esto de primera mano y estaba dispuesta a aceptar sus condiciones, y arder junto con el hombre que amaba.
"-Mi único error fue enamorarme de un Targaryen pero lo más desesperante es que lo volvería a cometer una y otra vez, porque fue el mejor error que pude cometer -dije con ojos acuosos mientras mi mirada vagaba por el lugar"