Nada es como se cree.

Nada es como se cree.

  • WpView
    Reads 6
  • WpVote
    Votes 0
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Wed, Jun 22, 2016
Que pasa cuando crees haber tenido todo en calma y bajo y bajo control pero te das cuenta que nada es como pensabas y que todo lo que tenías planteado se fue a la borda? Eso le paso a Andrea Peterson García, una chica de 17, estudiante de psicología en una Universidad en el mismo lugar en el que vive, una chica con ganas de salir adelante a pesar de todo y todos los que se interpongan en su camino, una chica normal, ordinaria, dirían otros, otros dirían que rebelde, otros dirían que simplemente era ella y ya y en realidad ella es una chica como cualquier otra la cual quiere ser una profesional algún día y tener una calidad de vida bastante buena.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Delincuentes juveniles
  • Don't Cry
  • Mi Vida En La Secundaria♥
  • Nada es lo que parece
  • El diario de un abogado
  • Affections touching across time ( foster the people)
  • en búsqueda  de la felicidad
  • MI EMPLEADA
  • ¡Algo justo como esto!
  • Todo cambió

Mi nombre es Lea García y tengo 15 años. Mi vida no es que sea muy ejemplar, digamos que tuve una infancia algo complicada. Mi padre era un alcohólico que se entretenía pegando a su mujer y sus dos hijos. Y claro, ni mi madre ni mi hermano ni yo, dijimos absolutamente nada. Patético. Pero fue uno de los mayores traumas que jamás tuve. Cuando cumplí los nueve mi madre me compró una bolsa de ositos de gominola, ahora para mi eso no es mucho, pero anteriormente no solía tener esos caprichos. Mi hermano, el cual tenía un año más que yo, se tragó uno y tristemente se ahogó con él. Otro trauma más con las gominolas. Después de eso mi madre se pasó los días deprimida y mi padre nos abandonó diciendo que sin un hombre como hijo, no quería tener relación alguna con nosotras. Recuerdo lo mal que lo pasó mi madre, cada lágrima que derramaba y cada sollozo que soltaba por las noches. Al pasar al instituto, comencé a conocer gente diferente, gente con los que realmente encajaba. Gente que se pasaba el día haciendo pellas y ahogando sus problemas en alcohol o drogas. Gente cuya mayor afición era pasarse el día fumando, robando, insultando o, en casos extremos, incluso matando. Por supuesto, no tenía buenos rendimientos académicos y en poco más de dos meses terminaba expulsada de algún centro, ya que no sabían ni lo que hacer conmigo. Esa es mi vida, una parte resumida de ella realmente, y una vez más, vuelvo a empezar otra desde cero. En un lugar distinto.

More details
WpActionLinkContent Guidelines