Prólogo. Puse mi barbilla entre su cuello y hombro, mientras la seguía abrazando por detrás y la miraba por el espejo como se seguía lavando sus dientes. -Te amo...-le dije. Porque así lo era, la amaba, y es una de las pocas cosas en mi vida de la que estoy segura. Deje un cálido beso en su hombro para después volver a poner mi barbilla en este, y verla por el espejo como me miraba con sus ojos abiertos, y como su cepillo de dientes estaba congelado en sus dientes. Estaba muy sorprendida. Escupió la pasta dental en el lavabo y se enjuago rápidamente la boca, haciendo que tuviese que quitar mi barbilla de su hombro, pero aun así seguirla abrazando. Se giró hacia mí rápidamente y sujeto mi cara entre sus manos haciendo que la mirase fijamente. -Yo también te amo, y mucho, Eva-dijo sonriéndome para después presionar nuestros labios en un beso lleno de amor y emociones...
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