La vida, es un partido de ajedrez, tienes que estar seguro de cada pieza que muevas, porque cuando lo dejes de estar, una pieza podría ser comida, si tu inseguridad empieza a crecer, perderás varias piezas, y si no empiezas a razonar, en el peor de los casos, podrías perder el juego.
Rachel, como todo ser humano, tiene un ajedrez que ganar, piensa cada pieza que mueve, y aunque se equivoque en alguna movida y caiga, se vuelve a levantar y sigue jugando, pero nunca abandona la partida.
Es una simple adolescente, de unos quince años, pelirroja artificial, aunque no parezca, con una madre que aunque le ha complicado bastante la vida, ella no dejo perjudicarse demasiado, siempre intenta valorar lo que tiene, aunque considere que es mas lo que le falta