Por esas veces que, boicoteados por el inestable y caótico equilibrio entre el deber, el poder y el querer, azuzados por el tiempo y hostigados por los miedos, nos faltó decir o hacer algo.
Como si pudiéramos hacer esos asteriscos que añadimos en las pruebas cuando nos faltó poner algo, estas páginas agregan palabras que jamás, por algún motivo, fueron dichas, y relatan esas acciones que nunca fueron ejecutadas.
Y no sólo por esos "me quiero matar" que condicionan la vida del argentino, sino por todos los pies que alguna vez estuvieron en los zapatos de los diversos personajes de estas hojas, cuyas variadas circunstancias embellecen la riqueza de la vida.
Quizá... te amé demasiado por eso me había aferrado a la idea de que seriamos ese y nos volvimos uno cuando la realidad iba a pasos agigantados aciendonos pedazos.