Nunca te lo dije, pero jure amarte hasta el final; juré protegerte, aunque ya era mi obligación; juré amarte, aunque era imposible; juré que te mantendría con las esposas, pero me convenciste a soltarte; juré que no importaría que yo fuera la policía y tu el prisionero. Y mírame, estoy aquí hablándole a la tierra, tal vez hablándole a la nada.
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