Me desperté en una casa desconocida y no tengo la más remota idea de cómo llegué acá ni de nada sobre mi vida; según el doctor tengo amnesia. De lo único que estoy segura es que pertenezco al océano.
Despertar en un hospital sin memoria, luego de un coma prolongado era bastante complicado y no fue lo peor de ese día, mirarme al espejo y descubrir que ese reflejo ya no era el mío fue lo que me perturbó.