El tótem.
A veces debemos de pagar por cosas que no cometimos. Somos castigados por errores de otras personas e, incluso, el precio a pagar es con nuestra propia vida. Hay males que no desaparecen, que se quedan aquí y que nunca se van. Quienes cobran estos castigos a veces se pasan más de la cuenta y nos toca pagar de más. No se olvidará nada, no hay nada que olvidar porque las leyendas no desaparecen, se transforman.