Cambios
  • WpView
    Reads 22
  • WpVote
    Votes 2
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Wed, Jul 20, 2016
Silencio. Algo tan deseado y al mismo tiempo tan escaso. ¿Escaso? No, podríamos decir que es un término que simplemente no existe. Porque incluso en esos momentos que crees poseerlo no te encuentras sino ante una vana ilusión. Una mentira. El silencio no existe. Esos pensamientos ocupaban mi mente mientras yacía en la cama, mirando al techo con una intensidad tal que parecía esperar encontrar un universo entero. O quizá ya lo había encontrado y tan solo deseaba perderme en él. Llevaba todo el día en busca de este término que hacía solo unos meses me parecía muy real, pero que ya no. ¿Qué es lo que había pasado desde aquel tiempo donde era ingenua y feliz? ¿En qué momento abrí los ojos y abracé aquella fría y triste realidad? Gotas provenientes de algún lugar y el constante "tic tac" del reloj que se hallaba junto a mí me hicieron soltar un exabrupto ente dientes. ¿Por qué ya no podía encontrar paz en aquel lugar que un día me pareció el mejor? Sabía la respuesta, pero no quería verla.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • TODO EL TIEMPO DEL MUNDO
  • Hasta Mí Último Latido
  • Lograr Sanar Heridas
  • Al Otro Lado De Mi Vida © ✔️
  • Lunara - Una historia de amor y cenizas
  • Pérdida de memoria
  • La Luz
  • Las palabras indicadas
  • Un Día A La Vez (T.O.C)
  • ¿Por siempre? Más allá

Pensar que el tiempo es infinito... qué ingenuidad. A mis 23 años descubrí que, a veces, la vida te pone una cuenta regresiva sin previo aviso. Así que me fui. No para encontrarme, sino para escribir. Si me iba a morir, al menos quería terminar mi libro o morir en el intento. Elegí Biarritz, un rincón silencioso al sur de Francia, donde el mar me hace compañía mientras peleo con las palabras. Cada día me levanto con la esperanza de que el final no me alcance antes de escribir el mío. Y entonces apareció Evans, misterioso, imposible de descifrar. Habla poco, pero cuando lo hace, parece que todo se detiene. Carga con algo, lo sé, aunque no me lo diga. Tiene esa forma de mirar que incomoda y atrapa al mismo tiempo. Como si pudiera ver más de lo que yo estoy dispuesta a mostrar. Él no sabe lo que me pasa. Ni yo sé si quiero que lo sepa. Porque por primera vez, siento que algo -alguien- me está haciendo dudar de rendirme. No sé si tendré tiempo para todo, pero estoy aquí. Viviendo. Escribiendo. Esperando. Y quizá eso, aunque no sea para siempre, sea suficiente.

More details
WpActionLinkContent Guidelines