9 chapitres En cours d'écriture Elliott tiene todo bajo control. O eso le gusta creer.
Su vida está escrita con letra cursiva en las páginas de un cuaderno de oraciones: la iglesia los domingos, las respuestas correctas en clase, las dudas bien guardadas bajo llave. Siempre ha sido el chico que no se sale de la línea. El que obedece. El que no pregunta. Mucho menos, el que siente lo que no debe.
Hasta que llega Chase.
Nuevo en Cedar Hill, con chaquetas de mezclilla, playlists que van del punk triste al pop feliz sin avisar, y una sonrisa que no pide permiso. Chase no oculta lo que es. No pide perdón por sentir. Y desde el primer día, hay algo en Elliott que le llama la atención. Tal vez sea esa forma en que se sienta tan recto, como si tuviera miedo de ocupar demasiado espacio. O tal vez sea la forma en que lo mira cuando cree que nadie está mirando.
Lo que empieza como conversaciones entre clases, sarcasmos compartidos y una que otra mirada que dura un poco más de lo normal, se convierte en algo más difícil de nombrar. Una amistad intensa. Una conexión que crece en los silencios. Y una tensión que Elliott no sabe si rechazar... o seguir sintiendo.
Entre bibliotecas silenciosas, mensajes a medianoche y momentos que no deberían significar nada -pero lo significan todo-, Elliott empieza a preguntarse si ha vivido alguna vez fuera de la idea de lo que debería ser.
Y si seguir reprimiendo lo que siente es realmente lo que Dios espera de él...
o solo lo que todos los demás quieren que sea.