23 parte Kumpleto No era una historia lo que quería escribir. Era un sentimiento.
Pasé la tarde entera en mi habitación, con la música envolviéndome como un refugio. Afuera, el mundo seguía, pero dentro de mí algo se quebraba en silencio. Entonces sentí una presencia leve, tierna, como un susurro que no venía de mí, sino de alguien que se despedía.
Lo vi caminar bajo la lluvia, sin saber que ella lo seguía. No la oía, no la sentía, pero ella estaba ahí, amándolo en silencio. La ciudad se desvaneció. Las gotas se volvieron copos de nieve. Su cuerpo cayó, suave, como si la nieve lo reclamara. Y él, de pie junto a sí mismo, dudaba: ¿volver o seguir hacia ese lugar tan hermoso?
Caminó sin cuerpo. Ella llegó tarde. Se arrodilló sobre él, y su alma, al darse cuenta, corrió tras la suya. Sonreía. Bajo la nieve. Como si el amor no terminara, solo cambiara de forma.
Tal vez lo soñé. Tal vez lo imaginé. Pero ese instante se grabó en mí como una grieta luminosa. Y al romperse, mi corazón reveló algo más valioso: algo que merecía ser contado.
Así nació esta historia.
Y todo empezó a las 3:17.