En todo punto es necesario un nudo de equilibrio, necesito que mis propias manos se congelen por tanto azufre a mi alrededor, no puedo aferrarme a las paredes, no puedo gritar en cuevas... estoy tan atropellado que mi misma conciencia aísla sus pesares de mi, para no permitir que la lástima entre en mi corazón, pobre sentimiento mundano.
Con estas palabras en la cabeza, y un cuaderno de fondo blanco en su pecho Richie camina consigo en los amenazadores estrechos de la esperanza y la fe, dando paso a la lujuria y un sentimiento fortuito de depresión y placer.
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