El error más bonito de mi vida.
Dicen que el primer amor es un cuento de hadas, pero a Joselyn nadie le avisó que las hadas también mueren de frío.
Ella se enamoró de Liam con esa fuerza desesperada de quien salta al vacío sin preguntar si hay red. Pensó que el amor era un escudo, pero en su pueblo -un lugar de casas grandes y mentes diminutas- el amor era más bien un pecado que se comentaba en voz baja tras las cortinas. Allí, los secretos pesan más que los abrazos, y la verdad es un lujo que nadie se atreve a pagar.
Esta no es una historia de castillos. Es una historia de barro, de prejuicios que cortan como cristales rotos y de un clasismo rancio que se alimentó de sus ilusiones hasta dejarlas vacías. Fue un amor que tuvo que aprender a esconderse en los rincones, a hacerse el muerto para que no lo mataran, hasta que un día... simplemente dejó de respirar.
"El error más bonito de mi vida" no es un libro, es una herida abierta. Es un abrazo para los que se olvidaron de quiénes eran por intentar salvar a alguien más. Es para los que aprendieron, a base de golpes y soledad, que a veces soltar es la única forma de no hundirse.
Porque, al final del día, hay amores que no vienen a quedarse. Vienen a prenderte fuego para que veas quién eres entre las llamas. Hay errores que no se borran, porque son los que terminan de dibujarte el alma.