Dante
Hay personas que llegan a tu vida para quedarse.
Y hay otras que llegan para cambiarla para siempre.
Sabrina tenía quince años y estaba convencida de que no volvería a enamorarse.
Después de haber dejado atrás su primer gran enamoramiento, Harry, había decidido que aquel nuevo comienzo sería diferente. Quería disfrutar de sus amigos, descubrir quién era y, por primera vez, dejar de buscar algo que quizá ni siquiera necesitaba.
Hasta que un día levantó la mirada y lo vio.
Dante.
No sabía su apellido.
No sabía quién era.
No sabía prácticamente nada de él.
Solo sabía que había algo en aquel chico que no podía explicar.
Su forma de caminar.
Su mirada imposible de descifrar.
Su sonrisa.
Su voz.
La manera en que parecía ser una persona completamente diferente con sus amigos.
Sabrina no se enamoró de una sola cosa.
Se enamoró de todo lo que era él.
Lo que comienza como una mirada fugaz en los pasillos del Instituto Bellmont poco a poco se convierte en una historia de amistad, primeros sentimientos, inseguridades, secretos, cambios y decisiones que ninguno de los dos sabe todavía cómo enfrentar.
Porque crecer significa descubrir que algunas personas pueden convertirse en tu lugar favorito y, al mismo tiempo, en la herida que más tardas en cerrar.
Esta no es solamente la historia de Sabrina y Dante.
Es la historia de una chica que aprendió a querer a alguien mientras todavía estaba aprendiendo a quererse a sí misma.
Una historia sobre lo que fuimos, lo que quisimos ser y aquello que nunca llegamos a ser.
Y quizá, años después, lo único que quede sea una pregunta:
¿Qué habría pasado si aquel día Sabrina hubiera decidido no levantar la mirada?