Desde la oscuridad, desde lo más profundo del alma, brotan la ilusión, la pesadilla, el horror, el espanto, la fantasía, la simiente pre grabada en la mente de su autor.
Nace el nuevo hombre, confusión de sentimientos, amor, dolor, odio. De la imaginación afiebrada por las negras pesadillas, alimentada por cuentos y relatos fantasmales en noches de lluvias torrenciales, surge a la vida Frankenstein, el moderno Prometeo.
Narración romántica, extremosa, el bien y el mal se rozan, se confunden y finalmente...
El robo de la chispa divina dará como resultado al hijo de la soledad, al monstruo vengativo, al vagabundo de los glaciares, al asesino implacable.
¿Quién es la víctima?
Para Mary Shelley el destino se cumplirá inexorablemente, sin el menor asomo de piedad.
¿Quién es el monstruo realmente?
Él sabe lo mucho que sufres cuando lo ves, y lo disfruta.
Cada noche se apiada de cuerpos inocentes con una inmensa facilidad que hace temblar a cualquiera que escuche como describen los cuerpos por el noticiero. "Un asesino y psicópata", así reseñan a éste maniático.
No hay piedad que valga, si te encuentra se deshace de ti, pero... ¿Por qué fue diferente con Emma? Quizás el trayecto sea lo que la diferencia del resto, pero no el fin, ¿o sí?
Aquella noche tan simple, sin importancia alguna para el mundo, fue el comienzo para Jeffrey, fue un conjunto de adrenalina y locura que se esparció con violencia sobre la vida de Emma, enviándola al abismo, junto con él.
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