Juntos llegamos al cielo

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WpMetadataNoticeLast published Fri, Sep 14, 2018
En el 1969 se llegó a la luna por primera vez. Armstrong y Aldrin pisaron la superficie de un satélite que nadie nunca había pisado. Una mezcla de incertidumbre, temor, curiosidad y, porqué no, emoción, se despertó en ellos. Pues bien, eso sentí yo cuando lo vi por primera vez, aunque también en la última, pero es muy temprano aún para hablar de eso. Nunca me interesé en la astrología tanto como ese año, quizás era porque sus ojos me recordaban a las estrellas que podía ver desde mi jardín cada noche, o tal vez porque cada vez que me miraba mis mejillas ardían como la cola de un cometa, o bien, pudo perfectamente ser porque, juntos llegamos al cielo. Copyright © camandlena 2016. Todos los derechos reservados.
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  • ECLIPSE|| Theodore Nott.

No sé si alguna vez has visto un cometa en vivo. No me refiero a fotos en internet ni a un documental de astronomía, sino a estar ahí, en la azotea de un edificio, con el viento despeinándote y los pulmones llenos de aire frío, viendo cómo un rastro de luz atraviesa el cielo por un instante y luego desaparece. Eso fue ella. Apareció en mi vida como si el universo la hubiera lanzado directo hacia mí. De un día para otro, pasamos de ser dos desconocidas en una ciudad demasiado grande a compartir playlists, teorías absurdas sobre el destino y la costumbre de ver juntas el cielo nocturno. Era de esas personas que hacen que todo parezca más grande, más brillante, más real. De esas que llegan sin pedir permiso y te enseñan a mirar el mundo de otra forma. Pero también era un cometa. Y los cometas nunca se quedan. Esta es nuestra historia. No un "para siempre", pero sí un "aquí y ahora" que ardió con más fuerza que cualquier estrella.

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