Cuando estaba con él me sentía como las vías de tren que se cruzan en un momento del camino porque, pese a que conducen trenes distintos, los guían hasta el mismo destino.
Sus ojos me cautivaron desde el instante que me cruce con ellos. Y aunque no fueron las mejores circunstancias cuando le conocí, definitivamente estoy agradecida que su vida se cruzara con la mía.