Entonces lo mire fijamente, sus ojos estaban llenos de lágrimas y le dije:
- ¿ esto ya termino?.
- y el con el corazón partido pero sin mostrar culpa alguna, me susurro al oído diciéndome:
- Esto nunca existió.
Uno siempre ve lo que quiere ver, en este caso, eso me incluye a mi, con él frente a mi, imponente, alto y con esa sonrisa ladeada
- ¿Qué harás?
- No lo sé... - susurró, su figura imponente me intimida
- Pues... - jalo el cuello de su camisa y pegó mis labios a los suyos, un suspiro de anhelo sale de sus labios, como si llevara esperanto esto hace tiempo
- Te voy a extrañar...