Pequeños relatos de amor, pasión, odio y melancolía. Mezclados de café y noches de insomnio.
Que las dulces palabras que aquí escribo, te enamoren y tal vez seas la proxima historia.
Me enamoré de su intensa mirada; de sus profundos y misteriosos ojos cafés, que cada vez que los miraba intentaban decirme algo, o quizás sólo era idea mía.