El escritor ha visto partir un tren repleto, inclusive se han abierto las puertas un par de veces por alguna miseria individual, un pedazo de tela, de cartera, una mano, un pié de la masa. Le complace haber quedado entre los lugares más cercanos a la línea amarilla que, por ahora, separa a la nueva y creciente masa, de las vías del tren, más en breve, serán las puertas a punto de abrirse las que le separen del interior del vagón al que tiene la costumbre de ingresar impulsado por la fuerza de una salvaje estampida.
More details