Cuando escuché su voz, todos los sonidos del exterior se desvanecieron por completo. Ni mis canciones favoritas me causaban la misma emoción que escucharle hablarme por Primera Vez.
La conocí por casualidades de la vida, una mañana como cualquier otra, de una manera extraña, única como ella misma. Robó mi atención al instante, me fascinó su voz, sólo quería saber que le ocurría, pero termine siendo un adicto a ella aunque estoy seguro no podría fijarse en alguien como yo.